El chat de clase
Normas que en el chat son distintas que en el patio, en qué puede convertirse una broma y cómo reconducir una pelea en el chat.
Por qué el chat es distinto del patio
En el patio ves la cara de los demás. Notas si un comentario hace gracia o hace daño. En el chat eso falta: ni cara, ni voz, ni pausa. En cambio, todos leen, todo queda guardado y una captura de pantalla se hace en dos segundos.
Por eso en el chat pasa más rápido algo que nadie quería: una broma se convierte en un insulto, una pregunta se ignora, una imagen se reenvía.
Normas que funcionan
- Silencio por la noche. Ningún mensaje después de una hora fija, por importante que sea.
- Nada de fotos de otros sin preguntar. Nunca.
- Nada que no dirías en voz alta delante de la clase.
- No todo el mundo tiene que responder. Treinta «ok» son treinta interrupciones.
- Las peleas no se resuelven en el chat. En el chat todo se descontrola; hablando cara a cara, no.
Escribe de forma que te siga pareciendo bien si lo lee tu abuela o tu tutora. Porque las dos cosas pueden pasar.
Cuando ya ha salido mal
Alguien recibe insultos, una foto vergonzosa da vueltas, a alguien lo acosan hasta echarlo del grupo. Entonces:
- No participar. Ni siquiera un emoji de risa. Reírse también es participar.
- Captura de pantalla como prueba, no para reenviarla.
- Decir que eso no está bien, mejor directamente y con calma.
- Pedir ayuda: familia, docente, un profesor de confianza. Eso no es chivarse. Chivarse es querer hacer daño a alguien. Pedir ayuda es querer proteger a alguien.
Acordad en clase tres normas del chat que firme todo el mundo. Con tres basta. Colgadlas en el aula.
¿Qué es lo que más te molesta del chat de clase? Una palabra.
Alguien publica en el chat de clase una foto vergonzosa de un compañero. ¿Qué haces?
Puede haber varias respuestas correctas.
Reírse también es participar. No reenviar, decir algo, pedir ayuda: así se frena.